Me confieso adicta a los bolsos, nunca son suficientes, siempre hay un color que no tengo, un modelo que necesito… ¡me encantan!, son mi debilidad, son mi pasión.
Sueño que algún día no muy lejano, tendré un vestidor blanco y diáfano en el que podré colocar mis bolsos como si estuvieran expuestos en una tienda de complementos… y es que cada vez se me hace más complicado aumentar mi colección con el poco espacio del que dispongo.
El bolso no es un complemento más para mi; guarda todos los secretos de una mujer, tiene vida, se llena de recuerdos y vive junto a nosotras momentos inolvidables. Siempre recuerdo un momento especial, un viaje o un evento importante por el bolso que llevaba ese día, y es que un bolso es la tarjeta de presentación de toda mujer, no se me escapa ninguno, “dime que bolso llevas y te diré quien eres”.
Mi ultima adquisición es un purificación garcía de piel acolchada, en color negro, un bolso clásico y  atemporal, un bolso para toda la vida que los reyes magos que son muy mágicos me han traído en estas navidades por ser una chica buena; no es un chanel, pero estoy segura de que en poco tiempo me haré con mi bolso más deseado, el modelo 2.55, todo un icono, un bolso muy especial que heredaran mis hijas y mis nietas junto con toda mi colección algún día, espero que muy lejano.
¿Os gusta mi bolso?… estoy deseando que llegue la ocasión ideal para estrenarlo, no veo el momento, estoy impaciente…
Termino el post de hoy, prometiendo subir un look con mi purificación garcía en cuanto lo saque de paseo.

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